Nota central
Argentina - Uruguay. Casi iguales.
Entrevista a Eduardo Canon. Titular de la Dirección nacional de Aduana de Uruguay
Economía
Entrevista a Enrique Martinez, ex presidente del INTI
Técnica
Restricciones 3252
Declaraciones de Echegaray sobre la DJAI
Las DJAI desde los importadores
Economía
Brics: Destellos de una señal a futuro
Interior
Internacionalización en el Cuyo
Capacitación
Carreras de comercio exterior
Académicas
Números del 2011
Puertos
Modificaciones en Santa Fe
Desarrollo
Parque industrial Pilar
Exteriores
Política de sustitución de importaciones
INTI
INTA
Bueno y Breve
Curso de exportación
Fallos
Recurso de apelación por Claudia Marinelli
Hecho dicho y escrito
Libros
Concentración y extranjerización Revista N° 58 Sumario
Editorial
Saber dónde estamos nosotros
Nota central
Argentina - Panamá: Punto estratégico del transporte de mercaderías.
Entrevista a Lorena Martinez Flores, Agregada comercial de la embajada de Panamá en Buenos Aires.
Entrevista a Severo Sousa, presidente de la asociación de usuarios de zona libre de colón de Panamá.
Opinión
La economía argentina y la restricción externa, por Cecilia Fernández Bugna
El comercio exterior argentino en 2012, por Vicente Garnelo
Buenas nuevas, viejas cuentas pendientes, por Néstor Aleksink
Industrialización
El proyecto industrializador
Puertos
Entrevista a Ricardo Sanchez, especialista en infraestructura de la CEPAL
Iniciativas
internacionalización para Pymes
Técnica
5ta enmienda por Jorge Horacio Calviño
Fallos
Responsabilidad del Despachante de Aduana, por la Dra. Caudia M.M. Mrinelli.
Organismos
Entrevista a Beatriz Martinez, del INTI
Breves
Hoja técnica
Importación sin fines de lucro
Libros
San Luis Logística
Dentro de la sociedad lo que llamamos pensamiento colectivo ha variado. Muy influenciado por los medios masivos, manipulado desde un enfoque comercial, podría decirse que se ha debilitado. Ha perdido rigor reflexivo. Y, por otra parte, se ha homogeneizado. Una de las consecuencias mas patéticas de la globalización del pensamiento.
Obviamente, ello ha trastocado la moral humana, la escala de valores, que aún con diferentes matices, dio siempre sustancia a cuestiones como honestidad, bondad, sensatez. Ser austero, por lo general, se tomó siempre como actitud plausible; hoy llena de orgullo salir del súper con el changuito lleno.
Si el rigor analítico permanece ausente la facilidad con que uno cuenta para justificar conceptos o actitudes erróneas es mucho mayor, está siempre al alcance de la mano. El prejuicio entonces (aquel juicio comprado llave en mano), es moneda corriente. Entre los periodistas, como no podría ser de otra manera, sucede lo mismo. Igual que entre los médicos, o los obreros, o los curas. Entre los periodistas pareciera grave porque siempre han sido mentores.
Aunque emerge algo que podría ser auspicioso, saludable: la discusión surgida en torno al tema borró la estela de dogmatismo que los cubría. Hoy sabemos que, tal cual los médicos son "trabajadores de la salud" al servicio de alguna empresa, ellos son trabajadores de la información, al servicio también de un interés empresario que brega por controlar las actitudes de la gente, como parte de su negocio. Nada menos que "el mercado" tratando de imperar. Y el único poder genuino con que (a veces) cuentan los ciudadanos, es el Estado.
Y la tarea del periodista ya no puede ser entonces molestar al Estado sino (sin perder su herramental crítico), apoyarlo cuando entiende que corresponde para reforzar su poder representativo. La otra variante sería ser un personero del gran poder del "mercado".
Jacinto Miguel Tornay
Asomarse a los Brics es, en escala social planetaria, asomarse al futuro. Un futuro que ya está constituyéndose, desde que China es la segunda potencia económica mundial y Brasil la 5ta/6ta. Lo cual sitúa entre comillas lo de naciones emergentes, que tal vez pudiera aplicarse a India y, sin dudas, a Sudáfrica, cuyo ingreso al grupo se explica a partir de la gran atracción que refleja el continente africano para el cual este país puede presentarse como puerta de entrada. El siglo XXI propone entonces los desafíos de la globalidad y un fuerte reacomodamiento en la hegemonía de las naciones que hoy detenta Estados Unidos. Y, consecuentemente, se desgranan las preguntas acordes a ese eventual reacomodamiento: ¿Podrá detenerse la carrera destructiva que hace flamear en el horizonte del mundo la bandera de la extinción?; ¿Podrá reencausarse, hacia una vertiente humana, el sendero del hombre que, como sospechaba Heiddegger, abandona una condición esencial como lo es el pensamiento reflexivo?; ¿Podrá arrebatársele el mundo al poder de la empresa que lo ensucia de criterios comerciales?; ¿Qué significará este reacomodamiento?; ¿Qué para la Argentina?; ¿Qué para la región?; ¿Hay que esperar los acontecimientos o adelantarse a ellos para que su influencia resulte mas favorable?
Como lo indica Oropeza García "solo en el marco futuro de una sociedad global que tome en cuenta y respete la sustentabilidad de todos sus participantes" podrá hablarse del éxito de los Brics. Ello no pasó con Gran Bretaña que fue el gran predador del siglo XIX, ni con Estados Unidos que, hoy por hoy, mantiene alrededor de 1.000 bases militares en el mundo y no ha titubeado en cuanto a someter el mismo al arbitrio imperial de sus fuerzas destructivas, en aras de sostener su propia economía..
Obviamente no se puede desconocer que quien impulsa la creación de los Brics, es Goldman Sachs, que ha sido una importantísima firma de gestión de activos en el mundo y que debió ostentar un particular interés mostrando al mundo una serie de países "descollantes", pero los datos que surgen de esas economías principalmente de China, India y Brasil, pesan mas allá de aquella intervención. Está previsto que para antes del 2.050, los cuatro países importantes (China, India, Brasil, Rusia), conformarían, conjuntamente con Estados Unidos, el quinteto de naciones con las mayores economías del mundo, desplazando a Japón y Alemania, por ejemplo. Ellos, los Brics, representan hoy el 42 % de la población mundial; el 22 de la superficie continental; el 27 % del PBI del mundo; el 15 % de la producción global; el 13 % del comercio internacional y acumulan el 40 % de las reservas de divisas del planeta.
Desde Argentina, una primera impresión tiene que ver con el fantástico desarrollo de Brasil y la desazón que produce, no ello, sino la distancia consecuente, impensada hace cuatro o cinco décadas. ¿Porqué nuestro país no ostenta (salvo estos últimos años) una evolución similar?. La historia denuncia grandes discontinuidades en Argentina, económicas pero, sobretodo, político-culturales: el miedo instalado desde 1955 con la prohibición del peronismo y la resistencia emergente; la Triple a y la sangrienta dictadura del 76; Malvinas; la hiperinflación de Alfonsín; el desguace del país de la época neoliberal de los 90; AMIA y la embajada israelí; el fracaso de la Alianza; la crisis del 2001; situaciones que reafirmaron determinadas falencias de la mentalidad local: escasa firmeza ética; casi nula conciencia de país; condena al ostracismo al interior de la república; descreimiento en cuanto a la influencia de ubicuidad que otorga el trabajo; ausencia de objetivos trascendentes. Cualidades que subyacen hoy en el colectivo nación.
Hubo, en tanto, notorios movimientos en la configuración mundial. El ingreso de China a la OMC rompió el equilibrio comercial preexistente y posibilitó que crecieran tanto cantidad como precio de los comodities exportables, alcanzando niveles de intercambio notoriamente altos y favoreciendo así a un grupo de países emergentes. Junto con India están elevando el poder adquisitivo de vastas porciones de la población que, consecuentemente, obtienen una mayor capacidad de consumo. Estados Unidos difícilmente pueda revertir esta situación y el mundo, presumiblemente, avanza hacia una creciente multipolaridad. En cuanto a Rusia no puede olvidarse que fue uno de los polos de la guerra fría y que, geográficamente, es la nación mas grande del mundo y segunda en potencia nuclear. Además es hoy uno de los más grandes exportadores de petróleo y gas y constituye la tercera o cuarta entidad en acumulación de reservas de divisas. De India podemos decir que tiene una población de casi 1.300 millones de habitantes y que en los últimos quince años creció a un promedio del 7 % anual. Es decir, un friso de naciones que habla de aquella creciente multipolaridad, que debemos analizar para redituarnos.
Argentina tiene (podría decirse que muchas veces tuvo), la posibilidad de convertirse en una nación próspera. Estable. Contenedora de todas las angustias acumuladas durante épocas varias de vacas flacas. No es fácil. Sobretodo porque es necesario contar con la totalidad del país. Porque es imprescindible el hombro de todos. Y de esto rengueamos los argentinos. Nos oponemos con mucha facilidad. Vislumbramos, con mucha facilidad, el contorno de un adversario en cada uno de nuestros vecinos.
Pero estamos bien instalados en Sudamérica. Tenemos una muy buena relación con Brasil, mas allá de los chisporroteos. Atesoramos una época de crecimiento inigualable. Contamos con reservas aceptables. Pareciera que ya hemos salido a la superficie. Los Brics, a partir de ello, deben constituirse en una oportunidad. Hay que pensar en combinaciones de mutua conveniencia. Y seguir creciendo para adentro. Con el campo. Con la industria. Con los servicios.
Si bien es destacable la performance de estos países, habrá que tener en cuenta también, crisis mediante, que este resultado no está, ni mucho menos, asegurado. Los números de los últimos meses advierten acerca de ralentización en todos ellos. No es, por cierto, una buena noticia. Es necesario evitar que mejoren sus números (un primer reflejo casi lógico) empeorando los nuestros. Habrá que acercarse más para pedir equilibrios. Y trabajar mucho sobre el mercado interno. En conjunto: empresarios, gobierno, académicos. Casi siempre, tanto para adentro como para afuera, las actitudes mas efectivas tienen carácter político.
Además bregar desde el Mercosur o, más consistente, desde la Unasur, a efectos de consolidar convenientemente la región, lo que hará mas fuerte a cada parte. Y, desde allí, mejorar la relación de intercambio con el resto de las naciones. Todos los países serán afectados por la crisis global. Los mas capaces, los mejor armados, podrán sortear mejor sus embates. Y emerger con más fuerza. Con más entidad.
Estos destellos, que surgen de pensar de manera elemental la aparición contundente de un grupo de países que, en lo general, han tenido un desarrollo notorio y llamativo, no alcanzan sin embargo para responder a las preguntas del principio. Pero estas preguntas ( y las que usted podría agregar) juegan, en nuestro criterio, un papel esencial en lo que habrá de ser nuestra condición de vida futura. Y sería oportuno pensarlas desde el rol que cada uno de nosotros podría cumplir, para que fueran contestadas satisfactoriamente.
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